sábado, 12 de febrero de 2011

14 de febrero, De montañas, escaleras y despertadores.



Todo comenzó, aquél día… Donde pensaba que el 14 de febrero era un truco inspirado en la mercadotecnia para obtener excesivos ingresos a costa de los sentimientos de las personas.

Apareciste tú… sin más. Porque el destino lo quiso así, porque esos crudos sentimientos acerca de lo que concebí a como amor, los cicatrizó el tiempo en años y con la llegada de tu ser, terminaste de hacerlo.
En aquella gran y solitaria cima de esa alta montaña caminábamos juntos, de la mano haciendo una homogénea mezcla de nuestras almas. Tú y yo. En la cima de aquella montaña. Hablábamos sobre nuestras vidas, nuestro cruel pasado y cuán felices seríamos uno al lado del otro.

Un águila cruzó en nuestra vista en el lejano horizonte, símbolo de que llegaríamos lejos, o al menos eso pensaba. Un presentimiento de que algo malo sucedería atormentó mi mente durante unos instantes. – Finalmente me lo dijiste – Como amigos solamente. No eres tú, soy yo.
14 flechazos cruzaron mi espalda, pies, piernas, cabeza, muslos y todos ellos apuntaban al corazón, que derramaba sangre, símbolo del apego que tenía hacia ti. Ilusión fragmentada en mil pedazos, cada uno de ellos contando una posible historia de cómo sería la vida a tu lado.
Ahora, todo se redujo a cenizas. Cupido se transformó en un monstruo en segundos al escuchar todo este amor que más tarde mutó en odio iracundo.

¿Cómo pudo ser posible? Cómo evitarlo? Realmente fue un amor o un apego profundo de los fantasmas del pasado? Se puede llamar amor cuando no se deja ser feliz a la otra persona?
El ego que había en mí se había desesperado, haciendo de mis entrañas el peor de los infiernos.
Un infierno que construí yo mismo: El diablo, las flamas y sus torturas las creé yo mismo.

De repente sentí como si la montaña se sacudiera en un gran terremoto… Ella caía por los suelos hacía un precipicio sin fondo, un barranco cubierto de niebla en una atmósfera oscura donde no sé podía apreciar otra cosa más que sus gritos casi enloquecedores en un gélido y desgarrador tono que hacía congelar hasta nuestro mismísimo ADN.

Esa chica a quien yo había amado, callaron sus gritos, segundos después voló con unas misteriosas alas rodeadas de aura blanca, esta vez lucía muy diferente… con una túnica angelical y aparentemente sagrada, voló hacia donde estaba yo y me dijo… Yo sólo soy un paso, un peldaño hacia donde quieres llegar.

 Pregunté…
¿Cuándo acabará esta escalera entonces? – Me contestó ella – En la muerte misma.
“Algunos escalones dolerán, otros provarán momentos de felicidad.  Disfruta cada uno de ellos, o el tiempo se agotará. “ Acto seguido apareció una escalera hacia dos direcciones debajo de mis pies, una conducía hacia el precipicio de donde llegó ella y otra hacia alguna parte del cielo.

 . – Cierra los ojos, por favor – Sin preguntar por qué e infinitamente confiado de su delicada voz, lo hice… De repente, la chica que amé durante tanto tiempo…  ahora transformada en un ángel me besó durante un instante… casi eterno el cual jamás lograré olvidar. Algo extrañamente misterioso. Fue diferente, diferente a todo lo que hubiera podido sentir antes… Y es que…
 Todo sentimiento de apego hacia ella desapareció, traumas se esfumaron y esa mirada triste se transformó en un rayo de esperanza… Sus labios se despegaron tan sutilmente, en un beso tan delicado y dulce, que no logré descifrar ni logro aún definir una palabra que describa toda esa clase de sentimientos hermosos que tuve esa noche.

En seguida, sentí que me decía algo más… pero no lograba descifrarlo, sus palabras sonaban algo parecido a… un “SON LAS 6:30 AM. Caliente FM!” D:

Desperté con un extraño sabor a fresa y una lección de vida que jamás olvidaré. La chica que se transformó en ángel y me besó resultó ser el perro de mi casa que me lamía la boca. Acababa de comerse las fresas que se le tiraron a mi madre. Esa chica del sueño que en determinado momento tenía ese sentimiento de haber pasado años con ella, recordé que jamás existió.

¿Tal vez un recuerdo de vida pasada? O un presagio de tiempos futuros? O una metáfora oculta en una realidad alternativa? No lo sé.  
Abrazo mi almohada con una lágrima en los ojos, mientras que recordé que llegaré tarde a la facultad y un día de hipocresía mercadológica me espera.

~Alex Zúñiga.
. 2011
Derechos Reservados




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